Tratamiento de la fobia social

Tratamiento psicológico de la fobia social

A pesar de las dificultades, se supone que una exposición progresiva y frecuente a las situaciones sociales  temidas podría favorecer la habituación y por tanto la desaparición del temor, tal como ocurre en otro tipo de fobias (a lugares cerrados, a ciertos animales, a alturas…)
En el caso de la fobia social, la exposición como alternativa básica de tratamiento dista de ofrecer resultados alentadores si no se acompaña de reestructuración cognitiva.
La clave es sencilla, ante el temor fóbico a ser atacado por un perro, o atrapado en un ascensor y morir asfixiado, la práctica gradual de exposición ante el objeto temido, ofrece evidencia empírica de la irracionalidad del pensamiento.
En el caso de la fobia social, la exposición no ofrece estas ventajas por dos motivos:

  1. Al margen de la calidad de la ejecución obtenida durante la exposición y tras la misma, la persona que padece fobia social desconoce la valoración que hacen los demás de su persona y conducta (objeto de su temor), ya que no dispone de libre acceso a sus pensamientos. Así que tras la experiencia puede seguir alimentando pensamientos catastrofistas de fracaso.
  2. Es posible que durante las primeras exposiciones se hagan visibles signos fisiológicos de ansiedad (rubor, temblor, sudor…), y sea esto interpretado de nuevo catastróficamente, reforzando ideas de humillación o ridículo.
Es decir, las diversas situaciones sociales no son más que disparadores del verdadero temor del fóbico social que consiste en la valoración negativa que otros pudieran tener de él.

Por ello, la exposición a las situaciones precipitantes, lejos de producir una habituación al estímulo fóbico podría producir una mayor sensibilización, acrecentándose el problema. Sólo acompañada de técnicas de reestructuración cognitiva logrará objetivos terapéuticos.

Tratamiento psicológico

Diversos paquetes terapéuticos de orientación cognitivo-conductual son los que han demostrado mayor eficacia hasta la actualidad. En ellos se integran técnicas como:

  • exposición programada a las situaciones fóbicas,
  • entrenamiento en habilidades sociales,
  • entrenamiento en resolución de problemas
  • entrenamiento en autoinstrucciones,
  • terapia racional-emotiva,
  • reestructuración cognitiva,
  • entrenamiento en relajación, y
  • entrenamiento en respiración diafragmática lenta.

Para optimizar los resultados, es necesario evaluar previamente dónde residen las deficiencias y dificultades sociales de la persona que sufre algún tipo de fobia social.

Además de un entrenamiento en relajación y en técnicas de respiración con el objeto de disminuir la activación del sistema nervioso simpático ante las situaciones que precipitan la ansiedad, el siguiente árbol de decisión ayudará a decidir las técnicas terapéuticas a utilizar, ya sea individualmente o en grupo.

Árbol de decisión en el tratamiento psicológico de la Fobia Social

Como se mencionó en otro apartado, las fobias sociales generalizadas suelen desarrollarse en personas con tendencia a la introversión, la timidez, y la ansiedad como rasgo.

En estos casos y debido, en parte, a estos factores de vulnerabilidad, es común que los aspectos cognitivos (pensamientos, creencias…) sean objeto de tratamiento. Los errores de pensamiento o del procesamiento de la información presentes en la persona con fobia social, pueden acarrear déficits en la autoestima que deberán ser tenidos en cuenta en el proceso terapéutico.

Los aspectos cognitivos deben tratarse por medio de la reestructuración cognitiva o modificación de pensamientos desde los inicios de la exposición gradual a las situaciones temidas. Ello devuelve el sentimiento de autoconfianza al afrontar con éxito la experiencia.

En el caso de la fobias sociales específicas, el peso de los factores personales de vulnerabilidad es menor y su inicio suele ser de origen traumático (una mala experiencia que sensibiliza a la persona a esa situación concreta). Para estos casos se plantea añadir al tratamiento una técnica de demostrada eficacia para los síndromes de origen traumático: Reprocesamiento y desensibilización por movimientos oculares (EMDR)

 

Tratamiento farmacológico de la fobia social

Betabloqueantes, benzodiacepinas, inhibidores de la recaptación de la serotonina (ISRS), e inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO) son los más utilizados.

Los betabloqueantes es el tratamiento de elección en las fobias sociales llamadas de ejecución porque la persona teme mostrar signos de ansiedad en su ejecución: temblor en las manos al tomar unos folios o escribir, dificultad en la articulación de las palabras o sequedad de boca al hablar, quedarse sin aliento al leer….La más común es la fobia a hablar o leer en público.

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