Fobia Social – definición y diagnóstico

Concepto de fobia social
Siguiendo criterios de clasificación diagnóstica DSM-IV, podemos resumir la fobia social como:

  • Temor acusado y persistente ante determinadas situaciones sociales en las que la persona se expone a ser evaluada por otros
  • Se teme actuar de un modo que resulte humillante o embarazoso.
  • La exposición a dichas situaciones provoca en la persona que la padece una respuesta de ansiedad que ella misma reconoce como excesiva.
  • La ansiedad y malestar experimentados es de tal magnitud, que se tiende a evitar la participación en dichas situaciones.
  • Tanto los comportamientos de evitación, como la ansiedad anticipada o sentida, dificulta el normal desarrollo en la vida del individuo, interfiriendo en su ruina diaria, en las relaciones laborales o académicas, o sociales.

Las evitaciones pueden ser más o menos evidentes, totales o parciales.

En un caso hipotético al que llamaremos Marc, hablamos de evitación parcial cuando sintiendo un intenso malestar físico (taquicardia, sudoración, rubor…) e inseguridad sobre la calidad y adecuación de su conversación en reuniones con los amigos, asiste a tales reuniones sin participar de la conversación y desviando la mirada cuando se dirigen a él.

La evitación total en el caso de Marc implicaría no asistir a dichas reuniones.

Una cierta ansiedad social puede ser normal y adaptativa a las diversas situaciones que debe afrontar la persona. Es por ello que sólo la obtención de puntuaciones altas puede ser indicativa de trastorno psicopatológico. La naturaleza del mismo debe ser diagnosticado mediante entrevista clínica, ya que la ansiedad social es un síntoma que puede estar presente en diferentes trastornos.

La valoración exagerada de amenaza que anticipa la persona que padece de fobia social en lo que respecta a las situaciones sociales, y la autoevaluación desmesurada de fracaso tras la experiencia social, son claves en el desarrollo y mantenimiento de este trastorno.

Desarrollo y mantenimiento de la fobia social

Tiende a atribuir exclusivamente a sí mismo las dificultades que se hayan podido dar en la comunicación, sin tener presente la participación de los otros en el fracaso y las características concretas de la situación.
Además, exagera en la consideración de las consecuencias catastróficas y negativas del fracaso, con un estilo de pensamiento catastrofista.
Si piensa que el fracaso se debe básicamente a “su manera de ser” siendo ésta inmodificable, tenderá a creer que es probable que se repita el mismo resultado de fracaso frente a otra situación similar.
Todo ello conlleva a una pérdida progresiva de confianza en sus capacidades que repercute en un aumento progresivo de ansiedad anticipatoria que se dispara cuando se dispone a afrontar estas situaciones.

Niveles elevados de ansiedad dificultan una ejecución exitosa, por lo que es probable que la nueva experiencia mantenga y aumente sus creencias disfuncionales, cerrándose así un círculo vicioso de fracaso.

La amenaza percibida o anticipada por la persona que padece este trastorno, consiste en la pérdida de autoestima, ya que teme ser evaluado negativamente por los demás (patología nuclear de este trastorno).

Bajo estas condiciones, las situaciones sociales representan meros estímulos que desencadenan automáticamente sus temores, creencias desfavorables acerca de sí mismo, y síntomas fisiológicos de ansiedad.
En consecuencia, se tiende a evitar estas situaciones en un intento de proteger la autoestima. Pero lo cierto es que limitando la exposición, se disminuye la oportunidad de aprender nuevas habilidades sociales facilitadoras del afrontamiento eficaz y exitoso de la situación. Dicho contexto dificulta la recuperación de la confianza en sí mismo.

 

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