Resolución de conflictos

Oposición asertiva – Solicitar a alguien el cese de una conducta molesta

Cuando alguien se enfrenta a una conducta de otra persona que le resulta molesta puede que no se decida a decírselo por temor a crear un conflicto. Sin embargo, es probable que ello sólo sirva para aplazarlo y que acabe por manifestarse con agresividad.
El emisor de la conducta, al ignorar el efecto desagradable y molesto que produce, difícilmente podrá corregirla y es probable que vuelva a repetirla. Además, mantenerse pasivo ante una situación que genera malestar suele ser más difícil cuando no es la primera vez que ocurre. El receptor que se siente agredido en repetidas ocasiones está más expuesto a responder agresivamente.
En cambio, las cosas tienen una evolución radicalmente diferente y positiva si se informa asertivamente de los aspectos que no son del agrado del receptor.

La formulación asertiva aumenta la posibilidad de que deje de producirse la conducta molesta e incluso podría verse sustituida por otra más aceptable dado que, por una parte, se informa a la persona del sentimiento desagradable que produce su comportamiento (cosa que podría ignorar hasta el momento), y de otra, se formula una petición clara y precisa de cambio de conducta.

A continuación se plantea algunas consideraciones sobre la petición asertiva de cese de conducta:

  1. En primer lugar, es necesario tener en cuenta que cabe la posibilidad de decidir la conveniencia o no de formular la petición de cese de conducta. Quizás no esté justificado en los casos en que es improbable que se produzca de nuevo la conducta molesta, o se prevé poca predisposición al cambio.
  2. Dedicar un tiempo a pensar asertivamente sobre el conflicto antes de actuar. Normalmente no hay motivo alguno que obligue a formular una petición de cese de conducta justo en el momento que se produce, casi siempre la situación permite esperar.
    Es aconsejable recordar este principio sobretodo cuando el receptor se encuentra “secuestrado” por estados emocionales como sentimiento de contrariedad, ira, tristeza, vergüenza, humillación…. En estos estados la persona está especialmente vulnerable a interpretar y formular lo sucedido de forma errónea, bajo un pensamiento distorsionado por viejas creencias y prejuicios que la alejan de la precisión y ponderación de un pensamiento lógico. Por tanto, es preferible esperar a que se restablezca la normalidad.
  3. Escoger el momento y el lugar adecuado para hablar de ello. Es preferible hacerlo en un momento en el que pueda mantenerse la atención, sin que existan motivos de distracción.Se intentará evitar la presencia de otras personas que pudieran tomar partido a favor o en contra de cualquiera de las dos personas dialogantes, ya que ello podría predisponerlas desfavorablemente.

Pasos a seguir para pedir el cese de la conducta molesta:

  1. Identificar la conducta precisa que produce el malestar. Esta es la fase que precisa mayor entrenamiento y una de las claves del éxito. Se trata de no buscar el origen de su malestar en la culpa, la inadecuación, o las malas intenciones del otro.
    No es el comportamiento de la otra persona lo que causa su malestar, sino únicamente lo que lo precipita o desencadena. Es decir, esa conducta tiene el poder de “despertar” un antiguo malestar en Ud. Para hallar su origen debería remontarse a experiencias biográficas antiguas bajo la guía de un psicólogo experto.
  2. Exponer la conducta molesta. Se trata de explicar clara y específicamente aquella conducta que resulta molesta, aportando concreción y sin extenderse más de lo necesario.Simplemente, se llamará la atención del interlocutor y se expondrán los hechos. p.ej.: “me gustaría hablar contigo sobre un tema que me preocupa, ¿tienes un momento?”….  Una buena fórmula para expresar el conflicto sería algo similar a “cuando tú haces…yo me siento…”.

    Recuerde: deben evitarse completamente las acusaciones, descalificaciones personales y la atribución de intenciones. Esto sólo serviría para crear malestar e incitar al otro a defenderse mediante acusaciones, justificaciones, y en última instancia, negándose a cambiar. Es preferible transmitir un punto de vista de autoobservación (he observado que) “cuando tú haces…yo me siento… / me resulta desagradable”.

  3. Informar del sentimiento que le desencadena la conducta molesta. Extenderse en este aspecto es adecuado cuando existe una relación de confianza y estima con la otra persona, y no tanto cuando se trata de un extraño.
  4. Manifestar que se presupone ausencia de malas intenciones en esa conducta. Si se cree que el objetivo o intención de ese comportamiento carece de malas intenciones es recomendable que lo diga ya que así predispondrá a que el interlocutor escuche y atienda a su petición.
  5. Especificar exactamente qué es lo que desea que deje de hacer. La petición debe formularse clara, concreta y directamente, evitando las frases que pudieran dar lugar a confusión. El tono será cordial, amable, pero firme. La fórmula podría ser algo como “así que te agradecería que dejases de hacer…”.
  6. Pedir una nueva conducta en su lugar. Este planteamiento sólo se llevará a término si se considera que la conducta que se desea extinguir podría ser sustituida por otra más adaptativa. Intente formular la petición de forma concreta evitando la ambigüedad.
    En esta fase es necesario estar abierto a la negociación, ya que es posible que el otro pida alguna cosa a cambio. A veces es más importante crear un clima de entendimiento que obtener todo cuanto se desea.
  7. Exponer las ventajas de la nueva conducta. Lógicamente, las ventajas deben referirse a ambos interlocutores. Exponerlas puede ayudar a que el otro reconsidere la petición y mantenga la conducta de cambio. Hay que tener en cuenta que todo cambio de comportamiento significa un esfuerzo de adaptación, significa abandonar antiguos hábitos para adquirir otros nuevos. Todo es más fácil si se prevén las ventajas que ello supone.
  8. Explicar las posibles consecuencias negativas que pueden derivarse de no aceptar el cambio de conducta. Es recomendable que esa previsión se ajuste a la realidad. Esta última fase sólo se efectuará en caso de que la otra persona mantenga una completa oposición a modificar una conducta que le está resultando muy dañina.

Siguiendo estos pasos se librará de soportar pasivamente una nueva manifestación de ese comportamiento nocivo para Ud., aún en el caso de que volviese a producirse.

 Solicite información sobre “Entrenamiento en asertividad”

Terapia individual y en grupo. En Barcelona y Vilanova i la Geltrú

2 thoughts on “Resolución de conflictos

  1. Marcela cornejo bardales dice:

    me parece muy bien que hagan este tipo de comentarios porque la gente no respeta los derechos de las otras personas y lo digo en general

  2. Carmen dice:

    Ser asertivo permite respetar los derechos de uno mismo y los del otro, ambos aspectos son necesarios para una buena comunicación

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>